BIRMANIA: LOS OCHO ASTROS

 

Lunes

El día despierta
atento como un tigre
en mis ojos.

 

Me asomo a la ventana en el segundo piso del hotel, al lado de un altar cargado de cambures y retratos. Las amas de las casas de enfrente han sacado a la calle mesitas donde colocan ollas y fuentes humeantes. Suena un gong. Empieza a pasar una fila de monjes, primero el más viejo e imponente, al final los adolescentes. Las mujeres llenan sus boles de mendigos sagrados. Sigue leyendo