VIAJAR EN CHINA

Cuevas Guya, cerca de Beijing

No tenía muy claro por qué quería ir a China. Eso ha sido normal en mí – sé o creo que para mí será importante visitar algún lugar, pero el contenido de esa importancia se revela sólo en el transcurso del viaje. Y quizás tampoco entonces resulta ser algo evidente, más bien un pedazo de un gran rompecabezas, el rompecabezas humano, que encaja en su lugar en el dibujo. Pero en el caso de la China, mi deseo, y lo sabía, tenía también la complicación de cierto masoquismo: detesto el ruido y la crudeza de las grandes ciudades nuevas, los chinos turistas con quienes me había topado en otros países me parecían vulgares y ruidosos, y sabía que en ese país los ambientes naturales y lo que queda de antiguo y tradicional se está destrozando vertiginosamente. Por el lado positivo, esperaba encontrar paisajes extremos de gran belleza y sitios que conservaran, todavía, los restos de una civilización budista milenaria. Sigue leyendo