CELEBRACIONES (1981)

Este es mi primero libro, publicado (Universidad de Los Andes, Consejo de Publicaciones, 1981) a pocos años de mi llegada a Venezuela. Algunos poemas (los más ‘mitológicos’) son traducidos del italiano o del inglés; la mayoría nacieron en español, aunque demuestren claramente las fallas en mi conocimiento del idioma. Sin embargo creo que expresan mi consciencia de descubrir nuevos mundos dentro y fuera de mí.

 

I. CRECIENTE

 

Mi cabeza está hoy
de nuevo entre las copas
de los árboles; mucho tiempo
demoré a las raíces,
ya me estaban viendo
como pariente las lombrices.
*

 

Diosa de focas y luciérnagas
guardiana de las tumbas,
¿cómo podemos llevar tu máscara blanca
o cantar con tus olas?

Ofrécenos una entrada menos cara
a tus lenguas escondidas,
tus toros sagrados esperan plácidos
para cornear nuestros hijos.

Enséñanos a pasar a los niños
como sol que emana la piel
la reserva de gestos salvajes
donde la vida entera es afín.

Señora de meteoros e islas
madre de las piedras,
levántate en nuestros ojos ciegos,
baila en nuestros huesos

quítanos la libertad caída,
lega el amor al aliento,
haz que nuestros pies vayan ligeros
por el camino de la muerte.
*

 

Soy la hija del alba
blanca e intocable como nieve
en las altas rocas. Quiero jugar
pero nadie puede atraparme.
Quien me sigue encuentra siempre
la luz del inicio.

Soy la amante del verano
en la sangre, soy roja
como ciertas flores al sol.
Hago cantar el cuerpo
y renovar el contacto
con la fuente de los poderes.

Soy la sibila negra
guardiana de los pasajes,
nacimiento y muerte
para mí son iguales.
Por mis manos entran
los seres al mundo y salen
los consumidos.

Sobre todo en la suma
de los personajes, soy madre.
Doy sin distinciones como la tierra.
Sufro los males que sufren
e infligen mis hijos
y feliz les nutro siempre.
Son partes de mi cuerpo
y ello sin mí perecen.
Yo soy indestructible.
*

 

A la sombra del rey
el espacio mágico se extiende
claro como un día cualquiera.
La distancia a las estrellas
se mide en hilos de hierba
a la sombra del rey, y los árboles
tienen lúcidos gestos.
El viento levanta
el pelo de las piedras
en su juego con el silencio.
*

 

Herencia

Bajo el cielo remoto
el círculo de piedras nos espera,
lugar de reunión de almas
y bestias. El caballo negro
me recibe – me iré con él
si esta fusión dura.
Ahora miro que la tierra
revive dos favoritos del sueño,
el hijo de dragón tendido
en la hierba y la pequeña madre
que camino recogiendo flores,
cada tallo un guerrero.
*

 

La lluvia suena primero
en las hojas del cerro
donde vuela la paloma
al cubierto, luego baja
sobre el valle.
En la orilla del trigo
oigo crujir las espigas,
la voz de un dios antiguo.

Tú llegaste a mí
como lluvia o como viento
a la tierra paciente,
cuando estás tú, sé
que vivo para celebrar
el ser presente.
*

 

Río que eres mi vida
me baño en tu agua,
en el tiempo que corre siempre
y presente siempre llega.

Valle de la mañana
renazco en tu abrazo,
la luz que yace en la hierba
me devuelve ojos de niña.

Piedra por mi camino
tu cara es la mía,
mis manos tocando el aire
disuelven su música.

Viento tu voz de ternura
hablar con mi aliento,
mi cuerpo se ha vuelto árbol,
las hojas son mi pelo.

Sol que riges el mundo
estás en mi cabeza,
en todo la única fuerza
y canto es el amor.
*

 

Yo te llamo
marciano

porque entre las formas
te destacas más blanco
en la noche, tu cara
sin edad y tus acciones
sin reflejos

y porque más allá
de tu figura, donde la vida
entera y eterna espera
que non entreguemos, estás
ya bailarín cumplido;

así estás naciendo
siempre, libertad
de los cielos en el cuerpo
del planeta

y yo que soy madre
del espacio en sus criaturas
te amo sin límite
ni fin.
*

 

Muchacho

Existes para hacer
crecer; tienes manos
de jardinero de árboles
grandes, los ojos helados
de la luz que nutre.
*

 

Para un amor burgués

Algunas veces aún
te entreveo, rey muerto
pálido y alto en la plaza
entre la roja gente
extraño como un iris
en un campo de pasto.

Me miras. Yo te conozco
hoy como hace siglos
y no te contesto más.
He sufrido tu perfil,
vivido las líneas que te hacen
monumento de lúcida identidad;
pero mis manos son de tierra
y me entrego a los anónimos
que crecen hacia su forma
más generosa
que la tuya.
*

 

¿Por qué será
que la nostalgia más picante
pertenece a los años apenas
más allá de la memoria?

¿Será asimilando
los recuerdos de los mayores
que decoramos con magia
de fetiche unos lentes
o una lámpara?

¿Será que los recién muertos
los abuelos exigentes
y las tiernas tías frecuentan
aún sus lugares
insinuándonos su frustración?

¿Será que las semillas
nuestro turno en la cadena
de la raza ya tenían
sustancia en el cuerpo de los padres
y los deseos de su juventud
se confundían con nuestro anhelo
de nacer?
*

 

Desde siempre saludo
la perfección de roble
o gaviota, pero ver
la imagen del cumplimiento
en un cristal de roca
me lo enseñaste tú.

¿Cuál será tu afinidad
con las piedras? ¿Eres tú
de materia tan dura y antigua
como ellas, y te espera
la claridad final?
*

 

En el llano me guiaste
a pisar la tierra nocturna
a los ritmos del calor.

Al pie de monte bailamos
la cadencia de las hojas
en el brillo de la tarde.

¿Cómo será la danza
del páramo en la mañana
al tiempo de las cascadas?
*

 

Esos de cara fija
que creen definirnos,
¿qué pueden entender
de nuestros juegos?

Tú andas sembrando
sueños, yo me acuesto
donde el cielo busca matriz
para nacer.

Nos sobran disfraces,
debatimos mil caminos
hacia el espacio depurado
del atardecer.

Un día cualquiera nos ve
sentados en la playa del río
absorbidos por el brillo
cosechando joyas.
*

 

Por amor de la luz
me encaré con el sol
y casi me cegué –
sólo podía ver
más claro cada día
su cerco ardiente.

Por amor del flujo
me senté al lado del río
y escuché el agua –
ya no quedaba nada
de fijo en el mundo
que yo sintiera.

¿Y qué sucederá
si por amor del tiempo
me pierdo en la piedra?
*

 

La historia abdicó
en la curva de mi brazo,
sólo quema el verano
en la roca, se remueve sólo
la luz hecha astillas
en el agua.
*

 

Recuerdo

llego al río, a la sombra
de oscuros árboles están
las paredes de tierra

recuerdo, el agua baja
blanca entre las piedras
del molino, yo veo

y recuerdo, vuela
el cernícalo en lo alto,
en el pozo giran
hojas escarlata, me zambullo

recuerdo las hojas
escarlatas dan vueltas

aquí es
*

 

Buscando lo que se encuentra
estiré la geografía
hasta lo infinitesimal
y recompuse la piel
de la tierra, allí estás.

Volviendo a lo predicho
salí del oscuro
crecimiento de los árboles
y dioses a la cara
del tiempo, y te veo.

¿En cuál territorio
de sangre o sueño
ya nos entendíamos?
¿o nos junta el ojo
central de la soledad?
*

 

Tu simetría es tu constancia
en el umbral del vacío, entre vistas
de los cuerpos y sus desapariciones, vigilas
la frágil mayoría del tiempo.

Por mi soledad regada en la transparencia
veía desde afuera la quema
de mis trapos, olvidando que sólo
en la carne el fuego resucita.

Me devolviste al lugar del encuentro,
a la boca que hincha y disipa
las galaxias, las semillas, el flujo
de las palabras necesarias.

Así nos recreamos en el orden:
tú eres la puerta, yo soy la tierra
que te sostiene y que llamas
a cubrir tus aros de flores.
*

 

Desde lo alto se conocen
los valles del retorno
y las montañas que las velan
como panteras.

Allí cae la luz
dorada del jardín original
y raja las paredes
de las personas.

El amor se libera
de sus desastres,
la eternidad regresa
al cuerpo.

El pulso mide
las vueltas de la tierra
y por la carne se ve correr
la savia.
*

 

Bobures

En la época de mi ciencia usaba
los ojos para sostener el espacio
alrededor mío como una cúpula
de precisa arquitectura.
Se hundió. Entre los pliegues
astigmáticos de mi nuevo oscurantismo
descubro los detalles de pestañas
raíces reflejos en la ola
como en la niñez, y los tambores
en el día encendido cuentan:
cualquier punto de la tierra es ombligo.
*

 

Los colmillos de mis perros
son blancos y duros y hermosos
como pequeñas torres militares.
Matraquean como fichas
cuando juegan a odiarse.
A veces sacan sangre.

Los colmillos de mis perros
son el memorial
de la paz.
*

 

para Daniele

Alfa y Omega, sonido
del sítar en la pieza vacía,
Alfa y Omega, sangre
que corre con el lento pulso,
Alfa y Omega, arena
que se amontona y disipa con el viento –

no hay arriba ni abajo
no hay menos ni más
estrella es como flor como ojo
como tu música.

Arcángel de plumas alegres,
luz activa, principio constante
del filo naciente del mundo,
purificador que vigilas
cuando Dios mismo estás cansado,

tú te reconoces travestido
en el asno orejón y gris,
sabio como Tiresias bajo el muro
del tiempo, bufón que disuelves
las ironías con un rebuzno.

Alfa y Omega, suma
de puntos infinitesimales,
Alfa y Omega, savia,
de hojas de todas las estaciones,
Alfa y Omega, sal
de geométricos cristales –

no hay arriba ni abajo
no hay menos ni más
estrella es como flor como ojo
como tu música…
*

 

 

II. MENGUANTE

 

Algo como un gigante
de sombra está creciendo
dentro de mí. No veo
su contorno; tal vez es el pico
la cabeza y los pies se hunden
en la roca.

No sé si tiene sexo, pero su idioma
es el silencio y le lastiman
las tantas palabras
de mi cerebro.
*

 

para María Luisa Lázaro

Ser poeta es llevar
la luna como ojo para verse
hasta los huesos;

hacerse arrasar por las sombras
el alma y quedar
blancos en el devenir;

escribirse por instantes
en las voces que nacen
del vacío anterior.
*

 

Bichos raros
o el dodo anonadado

Era pterodáctilo,
halaba las alas de piel fría
por el cielo clorofílico
de la era cretácea –

extinta estoy.

Caminaba como moa
entre las selvas pacíficas,
flores amarillas y rojas
caían en mis plumas –

aniquilada fui.

Soy en el presente poetisa
anclada por mil amores
terrosos y vegetales al borde
del abismo categórico –

¿podré vivir?
*

 

Más solazoso fuera
tener un tupido pelo
pardo y crines y cola para menear
o plumas para sobar el aire

y estaciones de cópula
en el piso de una selva
arenosa o en los grandes árboles,
y aullar por la luna.

Como soy, de piel lisa
pálida, en desequilibrio
sobre mis dos piernas y expuesta
al hambre sin fin de la raza,

lloro mi soltura y el frío
de andar con ropa.
*

 

Karma

i.

Me formé en un capullo
transparente en el invierno
de la civilización. Luego
(¡O gran analista, Freud
de las consecuencias!) reclamé
el trópico para revelar
mi existencia.

Y entre brazos
y los celos de las lunas
llenas y rechazos
y abandonos se consume
el tiempo del aprendizaje
al revés.

ii

Lentamente
entre las nebulosas
aparece mi cara.

Uno
de los mil nombres de la diosa
señala mi camino.

Tentando
asumo los gestos del don
mío de dar.
*

 

para Carlos Contramaestre

La visión de la carne
desgarrada provoca
lesiones abrumadoras
en el tiempo del cuerpo.

Me he visto acercar
en la noche a la muerte
por marchitez, liviana
y polvorienta –

ella nos es roja; la sangre
atraviesa como una pesada luz
el precario milagro
del vivir.
*

 

El fin es gris

Negro es ya reposo
de la noche, oscuridad
que nutre las semillas
de otras esperanzas.

El día que sin saberlo
nos despedimos mi traje
era gris monjil y tus ojos
reflejaban el deslustre del cielo
tras los ramos despojados.
*

 

Tarde gris –

los gestos de la ciudad, perezosos
en el aire estancado de hospital
entre carnicerías y escritorios
son cómplices del olvido;

en el valle la niebla
sube deshilachándose entre los árboles
y rocía las piedras – aquí
nadie busca un doctor;

y yo estoy entre
los dos, a punto de saber
que cielo e infierno son el mismo
lugar y todas las heridas
son por amor.
*

 

Visita

Me asomo en ese lugar
en el fondo izquierdo del cerebro
bajo el puente del ferrocarril
a Florencia, donde tú pasas
cargando en la manubrio de tu bicicleta
todos mis trajes rituales.

No sé se voy llegando
del restaurant de la esquina
o de otra galaxia; nada
ha cambiado, sólo los sueños
todavía arraigados en las praderas
tienen olor a podrido.
*

 

No hay regreso.
La costumbre me fija
en la placa giratoria
de política y parejas.

Iré más allá.
Familiar de los muros
de piedra, presencio
la expiración de la máquina.

Se borran las ruinas.
Olivo ahora, despliego
la vida sobrada del continente
hasta caer polvo.
*

 

No nacerá
el hijo que me prometiste.

Los puños no se abren,
hasta los bloques se contraen
por el vértigo del desplome
hacia dentro.

Las caras son borrosas
y yo estoy sangrando.
*

 

Ser tierra para el semen,
resumir el calor
de la matriz en sueños
de ternura…

Madre. Y si es cáncer
lo que crece en mí ¿cómo amarlo?
Por la cría de la muerte
¿qué leche brotará?
*

 

Entropía

Boltzmann, parece, se llamaba,
seguramente Doktor, aunque
no le hacían caso, y por encono
se suicidó. Doble extrañeza:
arrogarse la paternidad
de una idea del siglo y quererse
culpable de sus consecuencias.

A todas luces, Usted
fue víctima de su teoría, la encarna
tan puntualmente. Al fin
la enunciada conmultiplicación
es necesariamente fatal: el universo
se desanima, se enfría, las células
cancerosas ahogan el huésped.

¿Y nunca se le ocurrió
otra perspectiva? ¿la simplicidad
absoluta de las formas,
cara o flor? ¿la presencia
del cero al otro lado del aliento?
Admitamos prefiriese la muerte,
pero no esta triste compleja desintegración
proliferante y progresiva.
*

 

Humanismo

Si se regenerasen desde dentro
los cuerpos lacios, podridos,
si se quemase el amor propio
en la llama que en ellos ve

sentiría solaz de madre.
Pero si el gemido de la tierra
se vuelve grito y su piel
se raja por la fiebre de ellos

les mataré uno a uno con un sable
de luz blanca.
*

 

Esta pugna en mí
entre la compasión
y el asco
me tiene comprimida.

Esta fricción
entre amor y odio
de mis vecinos
me vuelve fogosa.

Saldrá del rescoldo
la llama pura,
me convertiré en vela
en el altar de la tierra
que se renueva.
*

 

Cierro los ojos,
veo mi sangre
que circula, veo
las cascadas del génesis
y ¡horror! palpo
tu cara que mira
dentro la mía.
*

 

La muerte
que veo en el fondo
de tus ojos ¿de cuál
de nosotros será?
*

 

No me asustan
tus sombras, el pasado
nos cobrará las deudas
pero ya por las bocas
de las heridas se entreve
el jardín.

Brillo de hojas rociadas
bajo la piel del tiempo,
al fondo del aliento,
allí descansamos.

*

 

No te puedo buscar.
El olor de jardín oculto
en la noche y de día el sol
me rodean como sigilo
de mi soledad.

Vuelvo al telar. Los hilos
que sujetan los colores de hoy
se desenrollan desde origen
de las vidas.

En el tejido ¿dónde
puede perderse el amor?
*

 

Me retiré, estuve
identificada con los ritos
de otros escenarios
y me solté.

Ahora amarte me revela
el perfil del vacío
- lo único mío por conocer –
y el dolor
es como llegar a casa.
*

 

Me levanto en la calle
sin contexto. ¿Dónde están
las casas, frases, dedos que me fijaban
en el espacio humano? Sube
el pánico de no encontrar reflejos
de mi ser, y veo el cielo:
cara de la nada, soledad, amor.
*

 

Ando como fantasma
de mi ser, por los vacíos
la corriente del solsticio arrasa
todo cimiento.
Caen los acróbatas,
los sacerdotes lloran.

Así sea. Descuartizada
por el viento del lado oscuro
¿no me reconoceré
en la transparencia?
*

 

Tanto me he roto
cuela por las grietas
el amor nuevo:

savia de la madre
luz de las noches
antes de la memoria.
*

 

Ahora que estoy muerta
mis manos están libres
para tener niños y sembrar
casas y tejer el mar.

Ahora que estoy muerta
visto destinos,
capas como plumas de colores,
hasta que se consuman.

Ahora que estoy muerta
yo te amaré
mi cardo y cría de dragón
como aman los hacedores.

Ahora que estoy muerto
la brisa es mi aliento,
los árboles crecen en mis venas,
la muerte se disolvió.
*

 

Apaga las luces
y abre las ventanas,
baña tus ojos en la noche
y contiene el aliento.

Mece tu cerebro,
ya empezó la presión:
a la hora cero los dioses
abandonarán la tierra.

¿Sobreviviste? De golpe
las células se contrajeron,
corazón, pulmones, hígado
estaban duros como piedras –

y entonces el estallido,
sueltos, se desvanecieron,
avalanchas de átomos fieros
encuentran nuevas órbitas.

Salimos ya.
La muchedumbre es bella gente,
el poder es todos nuestros gestos,
el cielo es cielo.
*

 

Mujer que camina en el desierto
mujer sin tumba
mujer con ojos de océano
y manos de vegetal…

Donde pisa en el desierto
brotan frescos ríos,
los huesos al tocar sus dedos
se levantan y cantan.

Ciudades caídas y olvidadas
apilan piedra sobre piedra,
la tierra era promesa del hombre
y vuelve a su casa.

Mujer que camina en el desierto
mujer sin tumba
mujer con ojos de océano
y manos de vegetal…
*

 

Ella ha vuelto
a la tierra,
soy de nuevo un pedacito
sólo, casi nada.

Ha caído
un silencio terrible
entre las paredes
entre las piernas
entre los ojos.

 

 

 

 

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