IDA Y VUELTA (1986)

Este libro salió (Dirección de Cultura, Universidad de Los Andes, 1986) con errores de todos tipos y de nuevo con torpezas en el español. Sin embargo, por lo intenso y al mismo tiempo huidizo de los temas, probablemente logré plasmarlos mejor en un idioma que todavía estaba explorando como territorio nuevo. El viaje del libro consiste en el esfuerzo por ver y estar más allá  – y más ‘abajo’ – del yo personal, por disolverme para renacer, y del encuentro en el camino con un principio divino (Shiva) que identificaba de manera inconsistente con un amante real. La conclusión es la soledad.

DEDICATORIA

Madre
madre de las risas y las lágrimas
sálvanos.
En nuestra vaguedad
Nos ahogamos.

Es mi marea que sube
cubre las agudezas
apacigua dolores y gustos
allana las ánimas.

Madre
madre de las piedras y los pájaros
sálvanos.
Ya entre vecinos
nos desgarramos.

Es mi selva que se infiltra
en las sociedades
rodea los parlamentos
ensangrienta las fiestas.

Madre
madre de las muertes y los entierros
sálvanos.
Nos aguarda la sombra
y tenemos miedo.

Las lenguas se vuelven verdes
huecos los corazones,
dentro del suelo oscuro
se forma la nueva cría.

 

 

EL DEBATE

 

Suben los sonidos
desde mi sangre, desde las raíces
de mis nervios, vientre, sexo;

contribuye cada uno
su código a la marea lingüística
que inunda mi sentido;

lo llaman pensamiento,
si se cristaliza o constela
en poema me libera;

si no, me sumerjo
entre las palabras copulándose y busco
los indicios de mi origen.
*

 

¿Desde cuándo en el despliegue
de la raza se prevé
este cuerpo?

Su inexistencia es real
ahora como su estar
al tiempo de los gases.
*

 

Si los ojos penetran
o se hiende la memoria
hasta la entrada del tiempo
(fusión de partículas,
fecundación del huevo)

colará el agua
de la visión por la materia
de todos los días infundiendo
otro amor que abarca
la aniquilación.
*

 

Gracias a la fiereza de la noche
y la persistencia de la oquedad
no rige el orden
estrecho de los conceptos,
el acontecer por limitadas leyes;
todo es movedizo
y en la fundición puede
haber descanso y brotan
prodigios y el ojo
de un ulterior equilibrio percibe
el suelo donde principia
el rehacimiento.
*


Sobre la miniatura en
El Mono gramático.

Mujer, porque ella es el suelo
adonde lo humano se reduce
y hembra es sorpresa
del poder dentro de lo inerte.

Mujer con perro, oso, elefante es gozo
de catar lo conocible,
mujer con mujer, descanso
de la mente en su estación ínfima.

Siempre son dos, lo menos
que encuentra la vigilia es sí misma.
*


para Alberto Jiménez Ure

Pobre luz niña
última de la cría terrestre
descubierta y fluctuante
quiere y no quiere brillar
quiere y no quiere volver
a sofocarse en el polvo.

Pobre luz solitaria
en la cima de la ola,
asustada por su misma fulgor
y las profundidades que la engendraron
¿por qué aún tan sola?
¿por no se corresponden
miles de luces para juntarse,
acordar los sentidos,
penetrar la sustancia del mar?
*

 

Hay dos muertes
de dolor: una
de mentiras, con la mano en el sexo
y la cara de santo mártir
fija sobre la paila
de los recuerdos putrescentes;
esta abona
sólo los gusanos.

La otra ríe
y gime con el tiempo
hasta la fin, de luces
agudas como navajas;
la succión de la ausencia
la vuelve antorcha
que regala sus chispas
a los venideros.
*

 

Sístole:

pasando por gusto
por el arco de un tronco torcido
por un momento la consciencia
acompaña llanamente el gesto
y su contorno, como recuerdo de la niñez,
entonces se despedaza. El mando
se impone y el tronco
se congela sobre el fondo.

Diástole:

hasta el poema que se articulaba
en la cabeza, al contacto
del torrente claro con el cuerpo
amanecido, se blanquea
y va expirando.
*

 

 

LA PAREJA

 

El ser y la nada:
espacio en que circulan
los cuerpos, silencio
entre los latidos.

Vida y muerte:
exhalación,
disolución de tejido e imagos.

Sí y no.

Hombre y mujer.
¿Cuáles virtudes
valores voces puede asumir
una en la calidad
de cero?
*

 

Entre los humos de carbono
del atardecer lívido
serpea una corriente fría
de selva o fondo de mar.

Detrás de los ojos se unen
los polos de hembra y macho;
los bloques se entumecen
en el esfuerzo por convertirse
en protoplasma, y brotar.
*

 

No se permite mantener
el cuerpo liviano y limpio
como pata de caballo
como en la niñez.

Hay que combinarse;
primero llevado en la ola
de la ilusión de siempre
a producir prole

entonces a probar
las variaciones del abandono
y el cumplimiento, retando
la muerte por quiebra.

Y sobreviviendo ya
en el lindero tornasolado
entre soledad y unión
¿habrá amor de planetas?
*


La mujer al hombre

Siempre estás forzando
la puerta de la noche
cuerpo adentro y siempre
te asustas.

Tú estás condenado
a perseguirte en el espacio.
Puedo serte refugio.

Pero si dejaras
la posición parada
y la mirada bizca a lo alto
y la espada para matar gusanos
no serías hombre.

Mi naturaleza es
rebajarme, abrirme hasta
ser la oquedad
donde todo pasa.

Poco a poco me tiendo
para ceñir tus injurias.

Cuando me rajas y te zambulles
dentro de mí con tu cola
de plumas y piedras brillantes,
entonces digo sí
a la muerte.
*

 

Es tarde para remendar
mi rostro. Tu caes
por los orificios entre
las corrientes del sueño
repartiendo colores.

Si me tocas las redes
de nervios se mecen
como el eucalipto.
No te distingo del sol.

Dentro de mi, eres
perfil de la cordillera;
soy el vació donde
siembras mi gozo.
*

 

Tú eres sol
y yo no soy planeta,
yo también soy astro
aun sea hueco negro.

Difícilmente, con mi ignorancia
del cielo, deduzco la imagen
de nuestro encuentro.

Mucho te he seguido
redondeándome en la distancia,
ahora ven tú a mi hoyo.
*

 

Encaramados en la roca miramos
los árboles frenéticos
y el juego de chubascos
en el horizonte.

No entiendo las palabras
de tu canto, pero la voz
es compasión, la tibia lluvia
escuchándote da la vuelta
y nos embiste.

No entiendes las palabras
que grito al agua: gracias
a Dios de los fluidos
los fluidos del cielo.
los fluidos de la botella
los fluidos del cuerpo
de mi amigo, gracias.
*

 

 

VIAJE AL FONDO

 

¿Dónde está mi luz?
Siempre al solsticio de verano
serpea un sueño de bodas
por la carne del tiempo
y enciende la vista
para celebrar el novio;
y mengua el sol
y el sueño se aleja
y el esplendor se apaga
y el ojo se sumerge
en el suelo opaco.

¿Dónde está mi luz?
No soy que exijo
sea corona de alianza,
acepto sea perfil
de desarraigo.
Soy hija del orden antiguo
que iguala dolor y dicha.

¿Dónde está mi luz?
*

 

Al despertar
empieza la lectura de las señas
de los viajes nocturnos por las galerías
de la omnisciencia oculta.

Son pocas las imágenes (una plaza
principal con apartamentos en los árboles,
las órbitas incandescentes del rey
muerto), las más son rastros
en el cuerpo de rechazos y deseos,
conatos de florescencia
o marchitez.

Puede ser que avisen de los eventos
del día, no alcanzo a tanta
precisión, me detengo asombrada
ante la estrechez de la margen afirmativa
donde sigo viviendo.
*

 

Vi sangrar y las manos
humedecerse en la carne;
las hojas frágiles
rojizas y los rojos hongos
ahora son harapos
de mi vientre, y el sol
derrama mi cerebro
en el monte.

Fue respuesta antes
del recuerdo, de la fisión
entre sí y no, centella
en la raíz de los nervios:

¿era por estos velos
que en mi parto veía?

¿hay luto por el despojo
mensual de la matriz?

extinción dentro
de mi cuerpo, hermana
del espectro que codicia
la navaja y curaría de un golpe
el vértigo de mi equidistancia
entre nada y nada.

P.S. para quien quiera ver
con Freud más al fondo
que las feministas: permanece
el campo de la violencia, donde arrancaron
el tallo gigante, y los bordes
del cráter
aún están llagados.
*

 

La labor de destrucción
que procede detrás de mi sonrisa
se aproxima a un fin.

Pero ¿cuál es la muerte
que me acecha entre los biombos
de la intelección diaria?

¿vejez, virus, voluntad
agotada en mí o en todos?
¿es el Apocalipsis?

Cualquiera sea, no se mueve
en línea recta, afloran
entre las convicciones de destrozo

- las manos quemadas, el carro
rozando el borde del precipicio,
el reto de las sierras –

reuniones con la carne de la infancia:
la enormidad del árbol, la firmeza
del pecho de mi padre.
*


En memoria de Arcadio

Tanta distancia recorrida
y vueltas al globo para llegar
a ver en los ojos de un perro
soy eres.

¿Por qué nunca ojos humanos
- ni cuando caía por mis pecados
en los céspedes de la infancia -
confirman eres?

Y menos dicen
mira dentro y fúndete
en la dura esencia de tierra
que soy.

*

 

Silencio
al fondo
no de cesación,
silencio antes de hervir
el caldo de las posibilidades
para cuajarme.
*

 

No era toda infelicidad
ser y, dentro de mis deseos
y mis pensamientos.

Ha habido fiestas,
he ganada apuestas, he amanecido
clara de amor.

¿Quién hizo el hueco
por donde se escurrió
mi fe?

No será mi exilio
a la raíz de las alternativas
que rescate la raza

del suicidio por autoabsorción.
Me troqué a mi misma
por un vuelo de zamuro

un trébol en la grama
un sinfín de palabras sueltas
los dolores de la mengua.
*

 

Tengo abiertos resquicios
en todos los pisos de la casa
de Edipo y puedo bajar
y subir la escalera de mis edades
mirando hacia dentro las travesuras
de los personajes, sin pena
casi, casi divertida.

Pero basta ya
de estar en el subsuelo ocupándome
de esos respetables espectros,
sigan no más sus rituales,
yo quiero mi compasión y mi inteligencia,
quiero la luz del día.
*

 

Volver entrar alcanzar salir
todos llevan al mismo lugar
espacio conciliación.

Está al fondo de mi soledad
la pradera donde tejen las mujeres
entre leopardos y colibríes
vestidas de blanco y atadas
sólo por la gravedad de la tierra;

las paredes del vientre del pez
se hacen traslúcidas y adivino
el sol que revelará las formas
cuando me arroje;

se restaña la sangre
y pronto no queda ni cicatriz
de los partos, sino el cuerpo
entero los astros.

Luz ¡libérame de todo
lo que no cabe al inicio!
*


Para mi hermana, Beatrice Hill Tinsley

El solsticio quedó
atrás y no sé si moriste
o aún te detienes
en el filo del tiempo.

Sigue castigándose
mi mano con golpes
por la parálisis
de tu fin.

Si ves, es el cuadro
de la ventana, gaviotas
cruzando el celeste; yo miro
los remolinos de la luz
en el torrente.

¿Qué significa nacer
del mismo vientre?
Conozco tu carne de infancia.

Parece que se apartan
nuestras huellas desde que escarbamos
en el jardín para descubrir
Australia o el infierno.

Aprendimos lenguajes
diversos, vivimos
en continentes a parte
y amamos hombres opuestos.

Seguiste una precisión
de música barroca al límite
del cosmos mensurable
y opinaste sobre el comienzo

y el fin; horado
los suelos de la memoria
tentando los orígenes
y el devenir.

Los griegos que dieron
sus nombre a constelaciones
y pasiones, no nos ven
separadas, ni los chinos

que trazaban los ciclos
del cielo en las especies
de la vida terrenal
y la tierra de la mente.

Desde la raíz común
crecimos para forzar
la pared del espacio solitario
exigiendo fusiones.

Te lleva la traición
de células ennegreciéndose –
varias veces me asomo
a la cámara espejada –

la locura es muerte
simbólica, hay resucitaciones,
la tuya es real –
es cuestión de años.

La luz se dilata.
¿Estás viendo tú
por mis ojos en tu paso
fuera del tiempo?

Cuando no habrá
ni ojos ni memoria
nuestras fuerzas fluirán
en el mismo universo.
*

 

El eucalipto mueve
los hilos del silencio,
recuerdo, tú me diste
la última hendidura.

Estaba en el hoyo
de mí misma, me rajaste
hasta el fondo por el gozo
de recibirte.

Por mi sustancia oscura
subió la corriente
de la vista, punzando
en cada célula.
*


Poema de bruja

Si pedir sirve, quiero
cuando me arrase la locura
(¿cuánto resiste una
defendiendo lo real?)

estar aquí, cuerpo
entre ramos y bestias
con lo cielos por la vista
y barrio bajo los pies.

No me da vergüenza
pensar que comería raíces
me emborracharía de humos
me acoplaría con chivos.

Pero es exponerse
a la mirada feroz de los muros
y el asco de la gente, y tragar
el reflejo ponzoñoso.

Un día subiendo el filo
me desbarranco y rompo,
mis huesos se vuelven polvo
donde sólo saben los perros

o la creciente del río
me deposita en una cueva
y la musaraña hace
su casa en mi cráneo.
*


“Conozcas lo masculino,
adhiérete a lo femenino…”
Tao Te King

i

La real diferencia
de mi cuerpo: es igual
al que me parió.

Encontrarme no es
asir, sino conformarme
al tronco rajado

y con él vestir
- mi pertinencia serena –
todos los agravios.

ii

Recibo mi cuerpo
real y la muerte
que lo cortejaba se instala
dentro de su contorno, se mezcla
al flujo de la sangre.

Mientras me proyectaba
en formas ajenas
la muerte estaba al acecho
en los recodos del tiempo,
solicitación o castigo.

Por el ojo de la matriz
participo de todo
lo perecedero, fuera
de mí no encuentro
muerte, y dentro
no tiene tiempo.

iii

Desde aquí en el suelo
soldada al suelo
tan lejos y tan cerca los deseos
como el polvo y el amanecer…

muerte ¿dónde está tu poder?
Me cribas como aire
y por los agujeros veo.

 

 

EN EL UMBRAL DEL MITO

 

Templo en la playa

Durable como la roca
ya no se distingue de ella
por la erosión del viento
y la sal.

Aquí yo también seré
eterna. Me acostaré
con el diosa en la cueva.
Su falo lo han borrado
aire y agua pero soy
toda permeable.

De espuma de mar
y la piedra fermentada de este gigante
se compondrá en mi hoyo una cría
de bailarines puros.
*


Sueño

En el fondo de mí redondean
los campos de bordes rectos,
mientras camino el suelo
se siembra de ojos.

A la noche se levanta una faja
arrastrando terrones
corriendo con sus alas
tenebrosas e inacabadas.
*

 

Tú despojas el teatro
de los sentidos, y al espacio
le devuelves mil facetas
por la fluidez de tus extremidades
afiladas.

La flecha de tus ojos
traspasa las paredes
y ensarta el corazón
con lo ignoto.
*

 

Te grito desde mi pared
ennegrecida, pero tú sigues
bailando entre el humo
tan perfecto como siempre.
*


El dios

Ya no hay soledad
bajo los cielos,
te busco y te recreo
a cada rato.

El caer de tu brazo cubre
de plumas rojas la tarde.

Eres el aire que roza
las alas de los colombos
y las hojas de palmera.

Los tallos rayados extienden
una escalera de sombras
hacia ti.

Tus templos navegan
piedra en la piedra
encorvada por las olas
del tiempo.

Hasta las calaveras en tu cintura
se sonríen.
*

 

Sube otra vez a mis ojos
señor de bordes brillantes
tierno como vástagos,

el menguante te anega
en las bocas de mi vientre.

No te quiero derrotar,
tu peso ciego me oprimiría
al fondo de mí misma.

Sal por mi vista, corre,
volveré a conocer
el espacio en los cortes
de tu libertad.
*

 

Hasta la luna está gorda
de recuerdos y los árboles
se apuran en la red
de sus disfraces

pero tú estás
en el comienzo, tu voz
libera la luz y las hojas
al ahora.
*


Volar pensando en ti

Entrega al viaje
a la subida por la fuerza
disyuntiva de la mente
sobre la tierra
y el inmenso fondo abriéndose
se hunde hacia dentro.

El altiplano quemado
cintas de agua escarpas
abruptas y negras golas
son materia de mi vista;

eres la luz que pulsa
sobre las olas del terreno y sacude
todo mi espacio.

El paisaje busca su confín
allá allá en lo último
que se acerca, en la línea
blanca de sal donde el mar
nos suelta disgregados
con la vista para vernos.
*


Monzón

Estaba hinchada
compacta de exasperación,
la calentura me dolía
en todo lo que tocaba.

Llovió.
Las nubes se derramaban
en pétalos rosados sobre la terraza
rojos en el barro de la plaza.

Se me sueltan las palabras
sacudiéndose por dentro
como las mil mil hojas del pípul.

Tú paseas como el dios renacido
delante de mis ojos,
la corriente de tus imágenes
me riega y abre.
*

 

A ti tenía que
ver y para verte
volví desde el fondo
del planeta.

Buscaba la fusión
en la indiferencia mineral,
más fácil que las conmociones
del deseo;

pero regresé, llena
de sustancias marinas
palpitando de estaciones;
tuve ojos

al hendirse la materia
polarizándose los géneros;
conocí luz y sombra,
te vi y fui yo.

Tu figura es otro inicio,
desde el jardín luciente
tus pasos resuenan
por el tiempo humano.
*


Konarak

El sacrificio en la laja del sol
ahora soy yo misma.
Ruego a sus llamas depurarme
toda en esta altura
del año, que yo no baje
sino vuelta cal y ceniza
con los ojos minerales.

Tanto tiempo esperé mi fiesta
creyendo que los gritos
los tambores y las flores rojas
del día más largo celebrarían
mi entrada a la casa de novio
y tendría corona
sigilo de mi forma real
para el tránsito en el tiempo.

El sol que amanece
(alto ya entre las nubes
sobre el mar alborotado)
es el mismo sol de siempre
que sonríe a la mañana
parecido a una flor de piedra,
al mediodía se yergue
derecho y austero
sobre el mundo y a la tarde
baja sereno y sabio
a caballo, para cruzar la noche.

Pero yo he cambiado.
Ya no espero encontrarlo en el cuarto
nupcial, sé que es hijo
de mi vientre más antiguo
que toda fiesta.

Tú que me acompañas
eres el hijo, soberbio
de perfiles lucientes.
Por ti en tu carrera
mis días se ensartan
en el hilo de la vista,
por ti y en ti los brotes
de todo inicio.

Por ti seré antigua, sin faz
compacta e informe como árbol
de sombra.
Seré tierra y mar.

Nunca había otra llegada.
Recorrí los pasados para estar
aquí contigo en este día
de cielo gris y gritos
banales entre las piedras caídas.
Me alcancé
en el momento de rendirme.

Ruego al dio que aquí estuvo
al fuego que lo dio poder
calcinar mis restos.
*


Calcuta

Madre roja, me dijeron
corre sangre en tu templo
y espanta tu imagen.
Me acerqué con recelo.

No veo sangre sino flores.
Ya me sonreíste en el cerro
antes de entregarme mi amor,
ahora me abres los brazos.

Me consientes porque tu horror
lo tengo por dentro,
conozco el sacrificio
al hambre del origen.

Como tú, parí al hombre
y me acuesto con el hijo,
el latido de mi sangre dibuja
las fases de su danza.

Kali, de tanto mirarte
se me cambia tu rostro,
luce de plata pura
y bermellón los pétalos
de tus ojos que eran oscuros.
*

 

Está bien, prefiero
la soledad, las carnes
que tiemblan entre nosotros
enmascaran tu vista
milenaria.

Por el cuerpo me soltaste
en este espacio inmenso
y brillante, mágico
por la desnudez
de tu presencia.
*

 

 

ÚLTIMA PALABRA

 

¿Resistirá el cuerpo al dolor
de reabsorber los fantasmas
que engendró:

dejar de matar en su nombre
devolverlos a la carne
fetos destejiéndose

fragmentos de luz que se libran,
la tierra aliviada,
el cuerpo entero y quieto?

Sólo así servimos
para que la luz conciba
el futuro en nuestras aguas.
*

 

 

 

 

 

 

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