LOGO

“Soy quien soy.
Una coincidencia no menos impensable
que cualquier otra.”

Wislawa Symborska

"*PAGINA EN CONSTRUCCION*"

Logo
Confusiones sobre fronteras
12 Oct 2021

Confusiones sobre fronteras

Post by Rowena Hill

El Universal, agosto 1997

No existe pregunta más difícil, parece, que la que busca saber en qué consiste la esencia individual del ser humano. Según las tradiciones orientales, la individualidad es maya, ilusión. El jivatman (alma individual) de los hindúes no es otra cosa que el paratman, o alma universal. La metas de las disciplinas espirituales es la disolución total de la persona en el espíritu: en su dios, para los seguidores de camino bhakti, de la devoción; en el nirvana anterior a toda dualidad para las psicofilosofías más impersonales, como es el budismo. Allí, si el individuo tiene una esencia, tampoco le pertenece; es un algo (qué, lo pueden saber sólo los realizados) que transmigra de encarnación en encarnación, refinándose hasta su desaparición.

En Occidente, por el contrario, hemos idolatrado al individuo. Lo concebimos con un fuerte centro consciente, el yo, que ordena – cuando no domina – el ambiente de la persona y que la protege contra los aspectos negativos del mundo y las partes oscuras de sí mismo. Mucha gente se da cuenta en este fin de siglo de la destructividad del “egoísmo” y la racionalidad ciega que lo apoya; algunos buscan con gran seriedad nuevos equilibrios y fusiones entre las polaridades de nuestro ser. Mucho más, desgraciadamente – los seguidores del New Age – simplemente han hecho una nueva moda de los caminos espirituales, y ni siquiera vislumbran lo que podría ser un estado más allá del yo. Más bien buscan ellos también excluir cualquier dolor u oscuridad (e inclusive responsabilidad penosa) de su experiencia; lo que quieren ellos es sentirse bien y al mismo tiempo superiores a los comunes mortales.

Para que la raza humana sobreviva, tiene que encontrar caminos que lleven efectivamente más allá del yo y sus intereses. Uno de éstos, por supuesto, es la locura, que muchos pensadores modernos entienden como positiva en su forma “divina”, dionisíaca, la cual celebra los excesos y busca un orden de otro tipo, permeable, de participación, fuera de los límites convencionales. ¿La esencia como ímpetu?

Volvamos a los mapas de la persona humana. Jung, quizás el pensador occidental que más profundamente ha explorado estas regiones, concibe como centro de la psiquis el self, un arquetipo que está presente en cada ser y lo guía a superar las limitaciones de su historia personal – y su yo – hacia la realización de su ser como totalidad. La obra consiste sobre todo en buscar la fusión de dualidades: la identidad consciente con la “sombra”, las facetas y fuerzas femeninas y masculinas que conviven en el interior de cada persona. El self según el lenguaje de Jung es al mismo tiempo un estado y un proceso, un proceso además que no tiene fin, puesto que su meta representa una perfección. Jung identifica a veces el arquetipo del self  con el arquetipo Dios. Sin embargo, él se distancia de las filosofías orientales que entienden la disolución del individuo en el espíritu como el fin de su evolución. Para Jung, el self tiene algo de irreducible.

Escuchemos otra voz, muy diferente: “Dentro de este cuerpo mortal hecho de cien huesos y nueve orificios existe algo; y este algo, por falta de nombre mejor, se llama espíritu arrastrado por el viento…” Es Basho, el gran poeta japonés de haikus. Su filosofía de identificación con la naturaleza (“tu poesía sale sólo cuando tú y el objeto se han convertido en una sola cosa”) tiene elementos en común con los románticos europeos, pero su contacto con monjes Zen y los años que pasó meditando lo hacen ver el mundo desde un contexto más esencial. Para Basho los caminos – el de la poesía y el de la iluminación espiritual, que también según el Zen es disolución – eran, en último análisis, incompatibles. El poeta está comprometido con este mundo, con su belleza y sus contrastes y sus detalles sorpresivos o comunes. Con referencia a su práctica religiosa, dice muchas veces que tiene un pie en el otro mundo y el otro en éste. La disciplina que implica su trabajo poético – empezando por dejar atrás el yo – no es menos exigente: “Cualquier cosa que estemos haciendo en un momento dado, no debemos olvidar que tiene conexión con nuestro ser eterno, que es poesía”.

Tags:

0 Comments

Leave a Comment