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“Soy quien soy.
Una coincidencia no menos impensable
que cualquier otra.”

Wislawa Symborska

"*PAGINA EN CONSTRUCCION*"

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Inéditos
6 Nov 2021

Inéditos

Post by Rowena Hill

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INÉDITOS

Son los poemas que no han sido publicados, porque no están resueltos, o no cabían en los libros, pero que (a pesar a veces de lo insatisfactorio) por alguna razón, puede ser sentimental o de ideas, me interesa conservar.

Transplantes

a la memoria de Andrés Zavrotsky

Letras de un alfabeto ajeno
los fresnos conservan la palidez
de su madera de jabalina
y su sombra estéril.

Ensanchados por bromelias
y vestidos de barba de palo,
aun tiñen la luz del sol
en el valle del Mucujún.

Los exiliados son hilos
arrancados de un tejido denso
pero en sus fibras se cifra
el patrón entero.

¿Correspondieron estas montañas
a tu cortesía?
Al atardecer las líneas
del paisaje oscilan

estaciones distantes
vidas o milenios afloran
y revelan territorios dentro la luz
donde el corazón puede descansar.

En la playa

Somos exiliados de tierras
que nunca conocimos, patrones
en la red de los sentidos,
códigos que despiertan
con las vueltas de la luz.
La superficie ruidosa del día
se despega con sus pensamientos,
los ojos contemplan sin tiempo
el agua movida.
La proa de un barco cabe
en la quietud y las figuritas
que se inclinan contra el viento
están allí desde siempre.

El inicio

Todo estaba comprimido en el germen
minúscula bomba del inicio
todos los colores las formas los vacíos
todos los minerales y toda la carne
todas las emociones.
Las estrellas palpitaban resplandor
las aves cantaban en coro al amanecer
antes de la Oda a la Alegría.
En el origen está el gozo.

El fin

El canto se apagó primero
en los cerebros humanos
y sus réplicas inertes,
se extinguió en los lagartos.
Vibró de nuevo en la luz
que rebotaba de hojas ásperas
nacidas entre las cenizas.
Al segundo toque abandonó
la tierra, se disolvió
en el viento frío que barre las galaxias.

Elementos

El inicio es luz,
la luz engendra sus paquetes
sol, célula del cerebro,
se alarga en música.
Luz ¡toma tus cuchillos radiantes
templa y afílalos
raja y acribilla los materiales inertes
los desechos cuajados,
revienta los sinapsis oxidados!

El espacio es el entorno vacío
que nos recibe
donde se estiran los dedos
y se ensanchan los ojos
hasta las estrellas más remotas.

Aire aliado invisible
la piel lo conoce por sus caricias
sus embates,
penetrándonos asegura la continuidad,
es base de la alquimia,
lleva los significados hacia afuera
rugido murmullo
voz múltiple.

La vida es flujo,
lo líquido es tiro onda filón
urgencia en venas y arterías,
ríos grandes y gotas de lluvia responden a la sed.
¡Riéguenme!
Soy mi propia sequía
mi propio aljibe.

El fuego es recuerdo remoto
sepultado en las tripas

– allí trabajan sus descendientes –
o cicatrices en la fe por la selva en llamas.
Sólo como metáfora somos salamandras.
¿Y el sol?
¡Te saludo mi dios!

La tierra es escombro excrementa
cría de muchas generaciones
de roca que nace del fuego,
arde rojiza negra amarilla
invitando las semillas alimento para las semillas,
las lombrices intercambian con ella su sustancia.
En mí la tierra es carne
elementos en una estructura casual
henchida y táctil
ansiando allá donde su tiempo se agota
descomponerse en humus.

Fetos

La voluntad que se encarna,
un solo diminuto renacuajo
resbaloso entre la baba
sobreviviente electo

Nadador enroscado
fingiendo órganos frágiles
para una vida en el agua
combate el ahogo

Pájaro flacucho en un espacio
que comprime las alas,
el deseo de volar
se infundió en tus células
brota todavía en los sueños

Hocico y patas
cabo o más de una cola,
un ‘casi’ perturbador;
recordamos correr buscar,
¿dónde inicia nuestra diferencia?
¿Se cala en el útero
o explota en el primer grito
en lo que devasta la luz?

Efectos de la vejez

Toda la vida aprendiendo
lo que es necesario decir
las raíces de la mente en la tierra en el aire en la piedra

– por estos jugos sobrevivimos -,
leyendo otras voces que las defienden,
quisiera aún ser oída
pero las palabras fuertes se están derritiendo,
balbuceo me esfuerzo por alcanzarlas
como un pez boqueando en el aire
y el mar espera por engullirme.

El día se tiñe de añoranza,
empiezo a calcular el costo
de un viaje, un año de estadía
el hueco que haría en los ahorros
que tienen que bastar para enterrarme
pero no me iré
debajo del divagar de la nostalgia
yace la aprehensión animal del lugar
brazas vivas de conectividad
hoja con ojo con corazón
el pelo de los perros forro de la matriz
lluvia que cae en sueños resecos

Seguir los hilos que llevan
del instante de los sentidos
a la densidad de mi vida

– bola de casas, hijos, viajes,
lenguas, libros, árboles
amasada en el jugo de mis órganos –
renueve el dolor de la pérdida
y entreveo su inconsistencia.
No era cumplimiento,
sus criaturas extendían tentáculos
de anhelo hacia un futuro
que nunca llegó.
Mejor esta condición escindida,
y el real futuro que espera
sólo morir.

Los ojos que miran
este lugar tan añorado
son huecos en mi corazón
manan las mariposas terciopeladas oscuras
trozos de luz negra
que me rondan.

Dependencia

El sol se ausenta
nubes negras lluvia gris
colman el entorno
la luz en el tope
de mi cerebro se apaga
huye la alegría
se desvanece la compasión
queda la voz seca
de la razón
(yo tengo razón).
El sol se asoma
vuelve a resplandecer
el mundo se llena de tesoros
yo soy casi humana
quizás útil
me salvé de nuevo del infierno.
El ojo agradece la luz
si es templada
viste las nítidas flores
de un jardín de páramo,
y persevera en los largos ocasos
del norte;
enfrenta o quizás celebra
la luz cruda del mediodía
en una playa caribeña,
reclama al sol del desierto
su despotismo.
En la noche busca una estrella
y con ese hilo de luz
mide la distancia de la tierra,
voltea el instrumento,
con la sonda se hunde
en el espacio interior
buscando el orbe luminoso
al fondo de la negrura.

– De quién es esa luz que titila en el matorral?

– Mío no es.

– Cómo lo sabes?

– Dejé mi luz colgando
de la mata donde perdí mi inocencia.

– De quién entonces?

– Está enterrada en una huella:
de brontosaurio o de ángel?

Una vez
el platillo de la luna en un charco
figuraba mis inmersiones
en lo oscuro del amor
evocaba respuestas
persistencia
Esta noche el viento frío
hace añicos su redondez,
la claridad se borra
en el agua turbia

Quien construye su albergue
sobre este montón de desechos
podrá dormir con pulgas
pero no le faltará aire.
Contará los granates en las rocas,
las pasitas en la masa de la torta,
los destellos de la luz suficiente
y cumplirá muchos años.

Reclamo del animal

Soy el vocero animal:
hablo por ratones, toros, tigres,
rinocerontes, caballos, todos,
salvando las diferencias,
y también por los perros
que tanto y tan irremediablemente
dependen de ustedes.
La tierra es mía,
también de ustedes,
respeten mi presencia.
Denme espacio.
Vivo con mi propia belleza
más íntegra que la tuya,
no me hagan espectáculo
en circos y zoológicos
ni me ridiculicen
con trajes y adornos,
no quiero peluquería.
Cómanme si tienen hambre

– respeto la ley carnívora –
pero denme muerta digna,
no el terror sangriento
de los mataderos industriales.
No el acoso del deporte.
Puedo trabajar con ustedes,
les presto mis patas trompa lomo
en amistad si así lo disponen,
puedo compartir afectos,
pero muy hondo en mí
viven selvas y sabanas
que recorro libre y soberano
donde tengo mis pactos con la noche
y me arropa la luz.

Flaqueza

Espero en la parada del bus
el traqueteo y el estruendo del tráfico
no cubren el silencio
pero puedo decir esto

vendrá un bus subiré
edificios monótonos hasta el final
y tu casa. Almorzaremos
bueno este queso dónde lo compraste
ella manda a capar el gato

Una vez te amaba, el recuerdo
es tan chato ahora tan fláccido
como la figura de dios en su cielo
sartas de palabras adornan
una arena hueca

Camino hasta otra parada
las raíces de un árbol grande
han rajado la acera

Música de fondo

Computadora vajilla
alimento de los perros
ocupan el primer plano
tienen sus pasos de danza
calma o agitada

En otro extremo la mente
pare y manipula ideas
y vivencias empujándolas
hacia el campo unificado
el cielo remoto de las disoluciones
espacio íngrimo

En el medio cuela
el poema del vivir hondo
las notas sílabas imágenes
del encuentro de los sentidos con la tierra
las voces de los sueños arraigados
los recuerdos sus ramas.

El espacio

La dimensión inicial
de la vista es el espacio
pero ¿cómo se describe el volumen
de una habitación o un paisaje
su poder de expandirse
contraerse quitar la tapa
o remodelar las paredes
del espacio interior?

Cada una de las cúpulas
de las mezquitas de Estambul
reconfigura la psiquis
barajando sutilezas
y no existen palabras
que registren los sucesos.

Calas y geranios
sostienen la esfera dulce amarga
sobre el jardín de una vieja campesina,
una ladera desierta se hace cubo
por las raíces fálicas marchitas
que la escanden.

Todos los habitantes
carnosos vegetales o minerales
de la imaginación conjuran
los espacios que los visten
y ensalzan, que los abrigan
frente al vacío
al espacio ascendiente infinito
que genera y aniquila.

Dieta de espinas

Fausto en la selva, I

Fausto en su laboratorio en la selva
al cabo de siglos de esfuerzos
por captar el origen de la vida
cree divisar un embrión.
En el crisol cargado de flores
y piedras raras de colores
se hinchan abalorios lustrosos
que traslucen un germen carmesí.
Extasiado Fausto palpa una bolita,
el envoltorio grasoso se disuelve,
al contacto con el grano encarnado
el caldo oscurece, se vuelve ceniza.
Saltan gérmenes al entorno,
los árboles en fila se marchitan,
caen pájaros muertos en el aire.
Fausto se encoge y ahoga.

Igualdad de géneros

¡Aquí viene Muerte!
No lleva su blazer vistoso
y tiene las manos embarradas.
Ha recogido su vieja herramienta
la guadaña para extender el alcance
de sus tajos fatales
y se escurre detrás de las máscaras
sin que lo vean.
¡Aquí viene Muerte!
Sus faldas están rasgadas y caídas
e incuban el virus en los pliegues,
hace pucheros y besa
a distancia, sofoca el aliento.
No tiene tiempo para coquetear
ni ofrecer el pecho.
¡Aquí viene Muerte!
Sus ojos de langosta se entornan
ante las multitudes maduras por recoger
y palpita en calles o playas
ni siquiera ávido o contento
sino chupando sin distingo
los imprudentes golpeados.

El ángel

Gaia me envió a mí
al de alas harapientas y vista débil
para hacerlos reconocer los estragos que causan
a ella, a mí, a ustedes mismos.
Los rasgos estaban en sus lugares:
patas largas, patas cortas, pelaje, cabello, calvo,
ventosas, colmillos, aguijones,
la gama entera de los colores
visibles o no para ustedes,
los seres minúsculos
entre la vida y la inercia
contenidos en su infinitud viral.
Ustedes lo trastornaron todo,
el cuello de la jirafa, las escamas del pangolín
despiertan sólo su codicia,
los árboles su envidia del pene.
¡Raja raja y si es posible traga!
Alimañas vengadoras se escurren de agujeros
en la piel de Gaia, gotean venenos.
Pero todavía soy ángel.
A través de mí, de mi corazón palpitante,
pueden entrar en el fuego purificador,
bendecir la gracia de los seres vivientes
y ascender por amor a su justa demolición.

Culpables

Las patas traslucientes de la gatica,
brotes de azafrán que perforan la tierra helada,
los primeros pasos vacilantes de un niño
(no es que los amenazo –
casi los amenazo
con mi visión de su potencial
aniquilación)
nos acusan de desperdicio,
el posible probable horrible
desperdicio de tanto deseo
de crecer.
¿Es esto nuestro destino:
que se corte el ímpetu de nuestro despliegue,
nosotros todos, esta tierra?
¿Somos nuestra propia peste?

Hacedor

Párate al lado de un árbol,
planta tus pies en la tierra
y mira tus dedos estirarse como raíces
las uñas volverse cristales.
Ahora tu cuerpo es un tronco,
empuja hacia arriba ramificándose
y sacudiendo millones de hojas.
Eres verde
y tu copa ha traspasado el cielo.
Como ahora eres hacedor
la luz más allá de la luz
te recibe.

Filosófico

Antes de la evolución
antes del Big Bang
ahora
la luz que ve
que crea la sustancia de la vista.
Si no vemos
si estropeamos la sustancia
será pérdida local.
Hay otro lado.
Paz! Hay otro lado.

Yo objeto

No quiero más allá u otro lado.
Quiero este particular experimento
revuelto con todas sus trampas
y sus seres en apuros –
temblores y virus
tolvaneras y maremotos
oscuridad y luz
babosas pulpos loros
hipopótamos gallos
y homo sapiens en metros
campos de papas think-tanks.
Duele que seamos tan ávidos
y estúpidos como para desatar
y dejar que nos devoren las tensiones
que Gaia sostenía en equilibrio.
Que se salven los estúpidos también
(quizás no todos).
Debo aprender a amar más allá de la pérdida
y más allá del miedo de la pérdida
pero de qué serviría
si quiero mi apego.

Canto fúnebre

La tarde es gris.
El chillido afilado de la pava
una sirena de ambulancia
que se aleja por la avenida
encubren y exponen el vacío
detrás de la expectativa.
El rancor no puede llenar ese hueco,
entra a raudales el duelo.

Regresión

¿Qué sucede cuando la evolución
se deshilacha?
¿Volveremos a farfullarl

– os que quedamos –
en jardines marchitados
descenderemos más el árbol
escabulléndonos en cuatro patas
los colmillos pelados
echándonos de nuevo al mar
o hundiéndonos en el suelo
proteos ciegos en las cuevas?
¿O nos disolveremos en las pantallas,
nos convertiremos en cerebros de computadora?
¿Sería mejor?

Guijarros

Si hubiera nuevos ojos
quienquiera los posee
caminará por la orilla de un lago
por un llano arenoso
y verá como rocas y guijarros
le miran con rostros
heredados de los no nacidos
de la promesa humana.

Fausto en la selva II

Fausto en su laboratorio en la selva
al cabo de siglos de esfuerzos
por captar el origen de la vida
desespera y hace una parodia.
Llena el crisol de estiércol
con algunas lenguas de murciélago,
espinas venenosas,
y gotas de su propio sudor;
al hervir arroja una burbuja
con dentro un ovillo,
quizás un polluelo, que se hincha
y revienta la esfera.
Se eleva una figura alada
resplandeciente hacia el cielo
dejando una estela dorada
de posibilidades.

Caminar

Algunos caminamos para alcanzar un destino
otros para dejar atrás un infierno,
nel mezzo del cammin di nostra vita
seniles o juveniles
con esperanzas y sin certezas
sin esperanzas y con condenas…..
Si peregrinamos hacia un hogar sagrado
o si hacemos el camino al andar
llegamos, cuando en algún punto sobre el corazónde la tierra
acogimos nuestro rayo de sol
y nos estiramos entre la coronilla en el cielo
y las plantas de los pies en el polvo
pero los caminantes del destierro
no presienten un santuario,
hasta la luz les pesa en la espalda,
les aprieta el valor como una coraza,
se miran y no se reconocen.

Bienvenida al Arca

El soplo divino animó
los materiales oscuros
y del hervor surgieron
ángeles y hormigas
saurios y perros
aves distintas y bestias
y todas las formas y los colores
de seres bípedos.
El cielo era ojo amoroso
y vio que todo era bueno.
La mano del soplo erigió
un barco sobre las aguas del caos
y guardó sus criaturas
cada una atada por una hebra
de luz a su propia estrella.
Una estrella se llama Donata.

Estoy desahuciada.
No sé cuánto tiempo tengo
antes que la luz se apaga,
si es que la luz me pertenece.
Quizás me disuelvo yo y la luz se queda
pujando entre las moléculas de mi cráneo
hasta liberarse y trasladarse
a las alas de un ángel
o un anillo de Júpiter.
No puedo mover la cabeza.
Digamos que me iluminé y mi sentido
se igualó al orden implicado.
Entran y salen abejas zumbando
fracturando el espectro de la luz en sus alas
un momento y regresando
a la colmena implicada
en la geometría universal.
Pasan aves volando
con el ímpetu de la generación
y vuelven a sus nidos en lo invisible
intangible potencial.
Los sonidos son más fáciles de ubicar,
o son o no son
o ¿acaso son siempre
eternos en mis oídos y en el cosmos?
Si vuelvo la mirada hacia dentro
una multitud de figuras emerge
entre las sinapsis del cerebro,
se presentan y desvanecen en la sombra

– sístole y diástole -.
La memoria se expande como el mar
arrasando los límites de mi parálisis,
vivos y muertos que reconozco
confabulan y cuentan sus cuentos.
A la noche volverán pero ahora
cuentan sus cuentos.

El resumen de mi vida
(en un mundo en descomposición)
Busqué la enterezay la vida me la negó.
Fui arrancada de mi lugar de origen.
Hice una familia incompleta.
Ningún amor me cuadraba.
Quise fundar un reino feraz
y el río me entendía
pero los humanos me lo quebraron.
Me dediqué a viajar
recogiendo momentos iluminados
chispas de enterezas inmensas
ya perdidas.
Al mundo le sofocó una red
de comunicaciones vacuas
ideas congeladas
e intereses obsesivos.
Soy vieja.
Me queda el cansancio
y los fragmentos de luz
en los sentidos
y la sospecha que la única entereza
es el todo y poder vislumbrar
cómo todo es vivido por la vida
cómo entre las tantas trabas yo
he sido y soy vivida por la vida
única y entera.

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