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“Soy quien soy.
Una coincidencia no menos impensable
que cualquier otra.”

Wislawa Symborska

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Los géneros
9 Nov 2021

Los géneros

Post by Rowena Hill

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LOS GÉNEROS

Sección algo excéntrica quizás. La polaridad, el amor como tensión entre los dos polos, la dualidad se cuestiona.

El ser y la nada:
espacio en que circulan
los cuerpos, silencio
entre los latidos.
Vida y muerte:
exhalación,
disolución de tejido e imagos.
Sí y no.
Hombre y mujer.
¿Cuáles virtudes
valores voces puede asumir
una en la calidad
de cero?

Entre los humos de carbono
del atardecer lívido
serpea una corriente fría
de selva o fondo de mar.
Detrás de los ojos se unen
los polos de hembra y macho;
los bloques se entumecen
en el esfuerzo por convertirse
en protoplasma, y brotar.

No se permite mantener
el cuerpo liviano y limpio
como pata de caballo
como en la niñez.
Hay que combinarse;
primero llevado en la ola
de la ilusión de siempre
a producir prole
entonces a probar
las variaciones del abandono
y el cumplimiento, retando
la muerte por quiebra.
Y sobreviviendo ya
en el lindero tornasolado
entre soledad y unión
¿habrá amor de planetas?

Toro, Luna

Hoy, día de sol suave
casi en el solsticio
me eché en la cálida hierba
miraba las nubes
y se acercó la madre.
Tierra de mi tierra, decía,
y ramo de mi memoria,
por querer compartir mi dolor
tu dolor pesará menos,
tus ojos serán más hondos…
El toro fue su primer hijo:
piel oscura y una luna en la cabeza,
hijo amado, amor de su lecho,
semilla de fuego en su mente
después del sacrificio,
siempre y siempre lo pare
y lo va buscando.
Ahora sé quién eres,
toro joven, y porque te quiero.
Tú fuiste a quien busqué
por las calles inundadas de luna
mientras los perros latían y el eco
crecía en los muros de una ciudad perdida.
Tú fuiste a quien encontré
en el caos del gozo.

Encaramados en la roca miramos
los árboles frenéticos
y el juego de chubascos
en el horizonte.
No entiendo las palabras
de tu canto, pero la voz
es compasión, la lluvia
escuchándote da la vuelta
y nos embiste.
Nos entiendes las palabras
que grito al agua: gracias
a Dios de los fluidos
los fluidos del cielo.
los fluidos de la botella
los fluidos del cuerpo
de mi amigo, gracias.

Es tarde para remendar
mi rostro. Tu caes
por los orificios entre
las corrientes del sueño
repartiendo colores.
Si me tocas las redes
de nervios se mecen
como el eucalipto.
No te distingo del sol.
Dentro de mí, eres
perfil de la cordillera;
soy el vació donde
siembras mi gozo.

Tú eres sol
y yo no soy planeta,
yo también soy astro
aun sea hueco negro.
Difícilmente, con mi ignorancia
del cielo, deduzco la imagen
de nuestro encuentro.
Mucho te he seguido
redondeándome en la distancia,
ahora ven tú a mi hoyo.

Paisaje con cuerpos

Alteramos el silencio
pero este silencio se compone de sonidos
dejados por cuerpos
tan efímeros como nosotros
y tan embebidos en la sustancia del silencio.
Soy tierra, me desplomo
en mis costillas de calcita;
tu aliento
sacude las capas del silencio
soltando voces ¿humanas?
o ¿es cotorreo de pájaros?
¿roca que se desmorona?
Me fulminas en la raíz,
las olas de sonido me allanan
arrastrando lajas espinas plumas
y uñas de muertos olvidados.

Vuelta a la mitología

Aspiro a la presencia del Zen
a la claridad exacta de Cadenas
arropo mis viajes mentales
con imágenes diarias
espacios y cosas comunes
una gramática coherente
hasta en los sueños
pero Ellos se asoman
las figuras del cuento cíclico
vuelven a implantar su drama
antiguo en los hechos de hoy
me fragmentan la vista
imponen formas diversas
cambios bruscos de humor
distinciones dudosas
entre mentira y certeza.

BUSCANDO EL HIJO

Nació hace dos mil años el último mesías,
otro hijo no reemplaza su cadáver hediondo.
La madre persiste, cansada y endurecida
junco seco o seno marchito.
¿Podrá volver a parir?

Espasmos en un cuerpo viejo
los huesos crujen
la piel se eriza y estira
el rostro es una máscara de dolor
los pulmones forcejean para sorber el aire
que sostiene el flujo de la sangre
al vientre vacío y flácido
para que cuaje y plasme una creatura
algo nuevo un milagro
esperanza en la desintegración
pero fallan la fe y los músculos
no hay parto.
Se trenza la luz entera,
el rayo penetra el pozo
tenebroso y quieto
busca y enciende los gérmenes
de vidas posibles.

La tierra yace
abierta a los tibios acosos
del sol que agrieta su piel,
a las irrigaciones de la lluvia
padre gemelo
que vivifica sus semillas,
su gestación es súbita o lenta,
entre las caras conocidas
que brotan ¿habrá una
que renueve la estirpe?

Señor zamuro en el techo
óyeme por favor
haz que la piedra en tu nido
eclosione y salga un ser
distinto que se remonte
en espléndidas alas sobre el globo
un príncipe de paz
o busca una coneja
aparéate con ella,
un hijo de pelo y plumas
con tus ojos y sus orejas
nos traerá un fuego nuevo.

Paradura

Todos los años nace
en el calor del pesebre
entre velas y albricias
con el canto fervoroso
se para en majestad.
Nace en los corazones,
el Niño recibe besos
estrella de un momento.
De los pasos no se cuenta
que lo llevarían por el mundo
alegría de las labores
sustento del futuro.

Lamento por los hijos menores

El macho en sus altares
es un engendro
un toro con bolas de plomo
y cachos caídos, es bizco y sordo.
Obedeciéndolo matan de hambre
miles de niños, acallan las mujeres
sacan los dientes a quienes digan la verdad,
añoran un cielo para el pene
y nunca conocerán la paz.
Traicioneros de la herencia
hasta las madres los abominan,
comerán oprobio y polvo.

María La Onza

Guardiana de las aguas
y los animales del bosque
mediadora de las fuerzas
del cielo en la montaña
cuando no bastó el sol
para alumbrar los caminos
ni la bendición de la lluvia
para aplacar la sed
renovaste tu nombre
para una hija guerrera
María Lionza diosa
de una edad de sombra.
Ella acoge los heridos
en las cuevas de los cerros
sobre las tumbas de los cementerios
entre el óxido de los ranchos
mira cómo sus males
se afilan y ennegrecen,
su fiera amargura,
y les brinda socorro.
La madre persiste
en su eternidad terrestre,
la hija cuida la trama
de la vida arrolladora.

Cambio de guardia

Los personajes que desfilan
hace milenios en el escenario
de la memoria ancestral
van perdiendo consistencia.
Los machos de cuerpo recio
enflaquecen y se descarnan,
sus escudos caen al suelo
y con el eco se esfuman.
Las mujeres consortes
atadas al hombre por las penas
o por el afán de venganza
se hunden en su propio reflejo.
Muy adentro en el barro
del sueño originario
se abre una cueva
un nido de luces,
se plasma una criatura
fuente de sí misma
hermosa y fiera
oscura y luminosa
si apresta para irrumpir
en el espacio.
Se inicia un nuevo orden
y la Hija lo rige.

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